Por Víctor Campos
La cabecera municipal de José María Morelos enfrenta un futuro incierto. Lo que para el Gobierno Federal representa un avance en seguridad vial y eficiencia logística, para los habitantes y comerciantes locales se percibe como una sentencia de muerte económica: la construcción de un nuevo libramiento carretero que desviará por completo el flujo vehicular de la ciudad.
Guido Mendiburu Solís, delegado de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes en Quintana Roo, confirmó que ya han iniciado las negociaciones con el Ejido Kilómetro 50 para la adquisición de los terrenos necesarios.
El proyecto consiste en una vía de aproximadamente 30 kilómetros que conectará directamente el crucero de Chunhuhub y Polyuc con la zona posterior de la comunidad de Dziuché. Con este trazo, los miles de vehículos que diariamente transitan hacia Yucatán y su capital, Mérida, ya no tendrán que pasar por el corazón de José María Morelos.
La justificación oficial de la Dependencia Federal es clara: salvar vidas. El tramo actual es conocido por sus curvas peligrosas, escenarios de múltiples y fatídicos accidentes. El libramiento busca modernizar la conectividad y reducir los tiempos de traslado, eliminando los riesgos del paso por la zona urbana.
Sin embargo, el costo social parece ser el apagón económico de la capital política del municipio. Actualmente, la economía local sobrevive gracias al consumo de los viajeros de paso. Sin este flujo de visitantes, el fantasma del abandono acecha a los comercios, restaurantes y prestadores de servicios locales.
De acuerdo con el plan maestro de la dependencia federal, el calendario para esta obra ya está en marcha en este año para concretar la liberación del derecho de vía con el núcleo ejidal del Kilómetro 50, de tal manera que en 2027 inicien formalmente de los trabajos de construcción de la nueva carretera.
Mientras la maquinaria se prepara para avanzar, en las calles de José María Morelos crece la incertidumbre. La comunidad se enfrenta al dilema de la modernidad: una carretera más segura para quienes pasan, pero una ciudad más solitaria para quienes se quedan.
