Quintana Roo.- La combinación de una menor afluencia de turismo internacional, la contracción en los mercados de visitantes extranjeros y el incremento constante en los costos operativos han configurado un escenario complejo para la industria gastronómica en los principales destinos de Quintana Roo.
Pese al reto financiero que representan los meses de menor actividad, el sector empresarial mantiene posturas divididas entre el esfuerzo por retener plantillas laborales y el impacto inevitable que ha derivado en el cierre de establecimientos.
De acuerdo con cifras de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en el estado, aproximadamente el 80% de los establecimientos gastronómicos ha optado por absorber el impacto financiero antes de recurrir a los llamados «descansos solidarios» o recortes temporales de personal.
La prioridad es cuidar el capital humano ante la dificultad de reclutar personal calificado cuando comience el repunte de la actividad turística.
No obstante, un 20% de los negocios (dos de cada diez) sí se ha visto obligado a implementar esquemas de rotación y suspensiones temporales para mitigar los gastos fijos durante este periodo de baja ocupación generalizada.
El peso de la temporada baja —acentuado por factores globales como el tipo de cambio, la reducción temporal de asientos de avión en ciertas rutas y la contracción del gasto del visitante— ha golpeado de forma directa el corredor norte del estado.
En municipios como Playa del Carmen, reportes recientes de la industria cifran en entre 10 y 15 los establecimientos del sector que han tenido que cerrar de manera definitiva en Playa del Carmen al no soportar los márgenes operativos adversos. Propietarios y líderes de cámaras empresariales coinciden en que la diversificación de la oferta turística y la atracción de nuevos nichos de mercado resultan urgentes para sostener la viabilidad comercial de los negocios locales.
Ante este panorama, iniciativas comerciales y festivales culinarios se han convertido en el principal tanque de oxígeno para los restauranteros. Programas de promoción como Playa Spice en Playa del Carmen buscan dinamizar el mercado interno y regional, incentivando a residentes y visitantes nacionales a consumir en los restaurantes locales mediante menús especiales y experiencias gastronómicas diferenciadas.
El sector confía en que estas estrategias, sumadas al inicio de la llegada masiva de turismo de invierno y las festividades de fin de año, permitan estabilizar las finanzas del sector y revertir la tendencia negativa que ha marcado el pulso económico de los últimos meses en el Caribe mexicano.
