Por Candy Raygoza.
Elio Carmichael nació el 13 de abril de 1935 en Payo Obispo, la ciudad que después tomaría el nombre de Chetumal. Desde joven supo que su camino estaba en el arte. No fue sencillo. Salió de su tierra con esfuerzo, con disciplina, con la determinación de formarse en serio. Llegó a la Academia de San Carlos, uno de los espacios más importantes del país en formación artística. Ahí aprendió, creció, se preparó. Muchos se quedan lejos cuando encuentran oportunidades. Él no.
Elio Carmichael regresó, regresó a Quintana Roo. Regresó a su tierra. Regresó para enseñar, para compartir lo aprendido, para sembrar cultura, para construir identidad. No buscó una carrera distante ni exclusiva. Decidió que su talento debía quedarse donde había nacido. Esa decisión lo define.
Su obra no es menor ni decorativa. El escudo de Quintana Roo, símbolo de todo un estado, fue diseñado por él. También los escudos de varios municipios. Cada uno contiene historia, raíces, sentido de pertenencia. No son adornos. Son identidad.
En el Congreso del Estado permanecen dos de sus obras más grandes: “Forma, Color e Historia de Quintana Roo” junto con “La Ley”. Murales que no están ahí para llenar paredes. Narran quiénes somos. Explican de dónde venimos. Dan sentido a la vida pública del estado. Son parte de la memoria colectiva.
Su trabajo está en Bacalar, en Chetumal, en espacios culturales, educativos, en lugares donde la gente vive su día a día. Elio Carmichael no hizo arte para unos cuantos. Hizo arte para su pueblo.
Le dio rostro a Quintana Roo.
Por eso, al cumplirse 91 años de su nacimiento, el homenaje en el Congreso del Estado no era una formalidad. Era una obligación moral, que no se cumplió.
Sí hubo presencia de quienes entienden el valor de su legado. Estuvo la regidora Lilian Erosa, presidenta de la Comisión de Cultura del H. Ayuntamiento de Othón P. Blanco. Estuvo Francisco Ortega, presidente del Comité Pro Defensa del Patrimonio Histórico de Chetumal. Acompañaron los empresarios Víctor Zapata Vales, el ingeniero Mario Argüello, el profesor Sergio Carvajal, el profesor Herrera, amistades de los medios de comunicación, personas que acudieron por respeto.
Estuvo la familia Nava Villanueva. Estuvo la memoria viva del maestro. Fue un gusto saludar a doña Lupita Villanueva y a su hijo Aarón Nava, presidenta y representante de la Fundación Elio Carmichael. Ellos sí entienden lo que representa su legado.
Ellos sí estuvieron…. las autoridades no.
No estuvo el presidente de la Comisión de Cultura del Congreso del Estado.
No estuvo la presencia ni la representación del Ayuntamiento, del Estado, de la Secretaría del Cultura, ni siquiera se tomaron la molestia de enviar a alguien en su representación.
¿Qué parte no se entiende?
Se está hablando del creador del escudo de Quintana Roo.
Se está hablando del autor de los murales que viven dentro del propio Congreso.
Se está hablando de un hombre que dedicó su vida a la cultura, a la enseñanza, a la construcción simbólica de este estado.
Esto no es un descuido. No es un tema de agenda. No es una coincidencia.
Esto es analfabetismo cultural.
Un analfabetismo que se refleja en la incapacidad de reconocer a tiempo, en la incapacidad de dimensionar, en la incapacidad de estar presente cuando corresponde. Un analfabetismo que no tiene que ver con estudios ni con cargos, sino con la falta de comprensión profunda sobre lo que significa la cultura para un pueblo.
Cuando las autoridades no alcanzan a entender quién fue Elio Carmichael, lo que queda expuesto es una desconexión preocupante con la identidad de Quintana Roo. Se gobierna sobre símbolos que no se comprenden. Se habita en espacios que no se valoran. Se pronuncian discursos que no se sostienen con actos.
La ausencia también comunica, comunica indiferencia. Comunica desinterés. Comunica una relación superficial con la cultura.
Comunica que el arte sirve como fondo institucional, pero no merece presencia real cuando llega el momento de honrarlo.
Eso es grave, porque un estado no se construye solo con obra pública, con administración o con política. Un estado también se construye con memoria, con símbolos, con cultura. Con hombres como Elio Carmichael, que dedicaron su vida a darle identidad a esta tierra.
Él estuvo a la altura de Quintana Roo, las autoridades, esta vez, no estuvieron a la altura de él, eso, más que un olvido, es un reflejo.
