* La noche que la Santa Cruz gritó.
* Avisó la llegada del huracán Gilberto
1988.
Cansahcab, Yucatán.- Mi abuelo Lorenzo Chalé era milpero viejo. El 2 de mayo de ese año no durmió.
«Esta noche no es normal, muchacho», me dijo. «El cordonazo viene bravo. La Santa Cruz está enojada.»
A las 11 de la noche el cielo se puso negro como boca de lobo. No corría aire. Los perros no ladraban… lloraban. Como cuando velan a un muerto.
Y entonces tronó.
No fue un trueno normal. Fue un solo latigazo que rajó el cielo de lado a lado. Las láminas de todas las casas sonaron como tambores. La cruz de la iglesia de Motul se cayó. En Dzilam dicen que el mar se retiró 100 metros.
Mi abuela se hincó y empezó a rezar. «Ya lo dijo la Santa Cruz. Ya lo dijo. Viene algo grande. Viene algo malo.»
Los viejos del pueblo lo supieron esa misma noche: Ese cordonazo no era para abrir las lluvias. Era un aviso.
El agua que cayó no limpió. Inundó. El viento no tumbó matas. Arrancó ceibas de raíz. Granizo del tamaño de un puño.
Al amanecer del 3 de mayo, Cansahcab estaba destrozado. Y los abuelos solo decían: «Den gracias que fue el aviso. Lo que viene atrás no va a dejar ni el gallo.»
4 meses después, en septiembre, llegó Gilberto.
Y cuando entró por Cozumel, los viejos de Cansahcab no corrieron. Ya estaban listos. Amarraron sus hamacas, taparon su pozo, y dijeron: «Don Lorenzo Chalé tenía razón. La Santa Cruz nos avisó en mayo. El que no hizo caso, que Dios lo agarre confesado.»
Por eso en Yucatán le tenemos miedo al Cordonazo. Porque a veces no trae lluvia… trae profecía.
Anoche muchos me contaron que el Cordonazo sonó recio. Si lo oíste, pon de dónde eres. Porque en 1988 mi abuelo Lorenzo Chalé lo oyó igualito… y miren lo que pasó 4 meses después.
¿Tu familia te contó del Cordonazo de 1988? ¿Conociste a don Lorenzo Chalé de Cansahcab? ¿Es verdad que tumbó la cruz de Motul? ¿Qué te dijeron los abuelos de esa noche?
