Ciudad de México. — A pesar de la conclusión del decreto extraordinario para la regularización de los vehículos de procedencia extranjera —conocidos como «autos chocolate»—, diversos gobiernos locales continúan presionando e impulsando gestiones ante la Federación para lograr la reapertura del programa. Sin embargo, la administración federal sostiene el cierre definitivo tras detectar que el esquema derivó en abusos y en la entrada constante e informal de más unidades al país.
Durante el periodo de vigencia del programa, orientado originalmente a brindar certeza jurídica a familias de escasos recursos, se lograron regularizar casi 3 millones de vehículos a nivel nacional. En estados como Tamaulipas, el impacto financiero superó los 1,118 millones de pesos recaudados por la atención de 586 mil unidades, fondos destinados a obras de pavimentación municipal.
Pese a las cifras positivas en recaudación, la administración encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum dio por concluido el programa fundamentándose en tres ejes principales:
Saturación del propósito social: Las autoridades determinaron que el universo original de familias que requerían la unidad para transporte o trabajo personal quedó atendido.
Mal uso e irregularidades: Se identificó que el decreto fue desvirtuado por redes de comercialización para ingresar nuevos lotes de vehículos de forma continua e informal.
Exigencia del sector automotriz: La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) solicitó formalmente el fin del beneficio con el fin de frenar la competencia desleal e impulsar el mercado formal de autos nuevos y usados.
A la fecha, las gestiones para reactivar el proceso se mantienen únicamente como peticiones en trámite impulsadas por autoridades estatales en la región fronteriza y de alta intensidad migratoria. El Gobierno Federal no ha emitido ninguna confirmación ni acuerdo que anticipe una prórroga o nuevo decreto.
