En el marco del Día Mundial del Perro, que se celebra cada 21 de julio, Quintana Roo enfrenta uno de los principales desafíos en materia de bienestar animal y salud pública: el crecimiento de la población de perros en situación de calle, una problemática que afecta a los 11 municipios de la entidad y que continúa poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades municipales.
Aunque el estado ha fortalecido en los últimos años las campañas gratuitas de esterilización, vacunación antirrábica y adopción responsable, estas acciones aún resultan insuficientes frente al abandono constante de mascotas y la reproducción descontrolada de la población canina.
El problema adquiere distintas dimensiones según el municipio. Benito Juárez, donde se ubica Cancún, concentra la mayor cantidad de reportes relacionados con perros callejeros debido a su alta densidad poblacional, el crecimiento acelerado de asentamientos urbanos y el incremento de denuncias por abandono y maltrato animal.
Sin embargo, en el sur del estado, Othón P. Blanco también enfrenta una situación que mantiene en alerta a las autoridades y asociaciones protectoras.
En Chetumal es común observar perros deambulando en calles y avenidas, así como la presencia de jaurías en colonias populares, terrenos baldíos y zonas periféricas, donde la falta de control reproductivo y el abandono de animales continúan alimentando el problema.
A ello se suman los riesgos para la población. La presencia de perros sin supervisión incrementa la posibilidad de accidentes de tránsito, ataques a peatones y ciclistas, además de representar un potencial riesgo sanitario cuando los animales carecen de vacunación o atención veterinaria.
Otro de los focos de atención se localiza en las inmediaciones del relleno sanitario y en comunidades rurales del municipio, donde los perros encuentran fuentes permanentes de alimento y forman grupos que posteriormente se desplazan hacia zonas habitadas.
