Por José Pepe Arce
La elegancia y el sabor se encontraron en la cuarta edición de Art Wine Club, una experiencia que fusionó el arte, la gastronomía y los buenos vinos, celebrada en La Grandiosa Cantina con Caché, bajo la maestría culinaria del chef Miguel Cortázar, la sommelier Luján Specogna y la cálida hospitalidad de Antonio Maroto.
El evento reunió a conocedores y amantes del vino en una atmósfera preparada por Sandra Copca y Miguel Ángel López de la Rosa, como anfitriones de Oli Wine, guiados por la reconocida sommelier Luján Specogna, quien con elegancia guió a los comensales por cada vino, compartiendo los puntos finos, aromas y matices que dieron vida a esta experiencia en cuatro tiempos.
Cada uno, fue presentado de manera conjunta por el chef Miguel Cortázar y Luján Specogna, logrando una armonía perfecta entre cocina y vino, donde el diálogo entre ambos convirtió cada platillo en un relato sensorial.
El primer tiempo abrió con pacoras a los tres moles, un guiño a la cocina mexicana tradicional, maridado con un Henri Lurton Le Sauvignon del Valle de San Vicente, Baja California. Su frescura y notas cítricas realzaron la complejidad del trío de moles, equilibrando la intensidad de sabores.
El segundo tiempo llevó al paladar hacia la innovación de un pork belly y tártara de mango en salsa de recaudo negro, acompañado por un Henri Lurton Le Chenin, vino aromático y de sutil acidez que contrastó con el dulzor del mango y los tonos ahumados del plato.
En el tercer tiempo, el mar se hizo protagonista con un pulpo braseado con puré de zanahoria ahumada y huerto de remolacha, maridado con Cielo Abierto Tinto de San Luis Potosí. Un vino joven, expresivo y de taninos suaves, que aportó profundidad y elegancia al plato.
El cuarto tiempo fue un homenaje a los sabores del México mestizo: tamal de cordero en pipián rojo con tostones de plátano frito, acompañado por un Coastal Estates Cabernet Sauvignon de California. Un vino estructurado y con notas de cereza negra, ideal para acompañar la intensidad especiada y la textura del cordero.
Como cierre de la noche se disfrutó de un toque dulce con churros de café con Xtabentún, licor yucateco de miel y anís que envolvió la noche con notas aromáticas y un dejo de nostalgia.
Entre risas, brindis y conversaciones, la cuarta edición del Art Wine Club reafirmó que la gastronomía y el vino son dos lenguajes que, juntos, narran historias. Una noche memorable donde La Grandiosa Cantina con Caché hizo honor a su nombre, celebrando el arte de saborear la noche y el vino.
