El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica advierte sobre una incidencia constante que pone a prueba la capacidad de respuesta en clínicas y centros de salud del estado.
Chetumal, Quintana Roo. — Quintana Roo acumula más de un millar de personas atendidas de emergencia tras sufrir mordeduras de perro, reflejando una problemática que persiste de forma implacable en los municipios de mayor densidad poblacional.
La estadística de agresiones físicas por animales domésticos en la entidad mantiene en alerta a las autoridades sanitarias de acuerdo con los reportes del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave).
Los registros oficiales detallan que las clínicas y hospitales del sector salud en Quintana Roo atienden de manera constante a ciudadanos afectados por ataques de canes —tanto de animales en situación de calle como de mascotas con dueño que carecen de las medidas de seguridad adecuadas—. En periodos de alta incidencia anual, el acumulado estatal suele rebasar con facilidad la barrera de los 1,500 y hasta 1,800 casos, evidenciando un promedio de decenas de agresiones semanales que demandan atención médica y seguimiento profiláctico.
Especialistas en salud pública apuntan que este fenómeno no solo representa un riesgo físico inmediato por el trauma de las heridas, sino también una presión constante para los servicios de urgencias, los cuales deben aplicar protocolos rigurosos de observación y esquemas de vacunación antirrábica humana para descartar riesgos mayores.
Si bien las campañas intensivas de vacunación antirrábica desplegadas por los Servicios Estatales de Salud (SESA) han logrado mantener blindado al estado sin casos de transmisión de rabia humana, el incremento de jaurías callejeras y la falta de cultura en la custodia de animales domésticos complican el panorama en zonas urbanas y suburbanas de demarcaciones como Benito Juárez, Othón P. Blanco y Solidaridad.
Ante este escenario, asociaciones protectoras de animales y autoridades municipales coinciden en la necesidad de endurecer las sanciones por omisión de cuidados e irresponsabilidad de los propietarios, además de impulsar campañas permanentes de esterilización masiva que permitan contener el crecimiento poblacional de la fauna callejera en el territorio quintanarroense.
